Saltar al contenido
Activa Su Mente

4 claves para saber si tu hijo es diestro, zurdo o ambidiestro.

niño zurdo

Al crecer, los niños desarrollan una marcada preferencia por una de sus manos cuando quieren realizar ciertas tareas. Sin embargo, inicialmente las acciones deben ser con ambas manos, es fisiológica la alternancia entre una mano y otra hasta los cinco años de edad, solo a partir de ahí, es posible decir si un niño es diestro, zurdo o ambidiestro.

Muchos padres observan las actividades manuales que realizan en el día a día sus  hijos y se preguntan: ¿Con qué mano se peina? ¿Con qué mano sujeta el cepillo de dientes? o ¿Con qué mano pinta o escribe? Con la finalidad de definir “a ciencia cierta” si es diestro, zurdo  o “mi hijo es ambidiestro será un as en los deportes” ¡Cuidado! Es un error,  ser ambidiestro después de los cinco años podría dificultar la ejecución de tareas específicas que requieren intervención «especializada» y automatización de movimientos, afectando la atención, el desarrollo bilateral,  y el aprendizaje, ya que el niño estaría constantemente pensando con qué mano realizar dichas tareas. Imagínate que antes de hacer cualquier acción tuviéramos que “gastar” unas milésimas de segundo en decidir qué mano debe hacerlo, sería muy poco operativo. Pues ante esta situación se encuentran muchos niños mientras sienten la mirada crítica de sus compañeros de cole que no entienden.

¿ por qué son tan lentos?

La preferencia manual del niño, que mantendrá durante toda su vida, nos permite comprender mejor el funcionamiento y la organización de su cerebro.

El hemisferio izquierdo y el hemisferio derecho del cerebro controlan las funciones motoras a cada lado del cuerpo, a la inversa. Sin embargo, las dos mitades del cerebro no ejercen un control idéntico sobre los diferentes comportamientos físicos; Es por eso que se prefiere una de las dos manos a la otra para la ejecución de ciertas tareas. El predominio de un hemisferio sobre el otro para realizar ciertos gestos se llama lateralización cerebral.

Los científicos creen que este funcionamiento lateralizado del cerebro sirve para evitar que los dos hemisferios compitan, ya que solo uno de los hemisferios controla dicho movimiento. Pero también permite que procesos tan diferentes como el lenguaje y la atención se inicien en paralelo en los dos hemisferios.

Por ello, no debemos tener prisa, hasta los cinco años su motricidad y cerebro no ha madurado lo suficiente para “especializarse”, es decir a darse cuenta de que una mano o un pie tienen más pericia o necesita menos esfuerzo. En los primeros cinco años de vida la coordinación bilateral está en construcción para dar paso al desarrollo de la lateralidad.

La coordinación no incluye solo brazos y piernas, incluye también los ojos y oídos. Los ejercicios diseñados para trabajar la coordinación bilateral son muy importantes ya que le permite a nuestros niños poder realizar habilidades motoras finas, tareas motoras gruesas, planificar y a nivel académico facilita la escritura, la lectura y el aprendizaje.

Así jugando, experimentando el cuerpo y cerebro maduran  gracias a la  integración sensorial-motora da paso a  la lateralidad, la predominancia automática de un lado  más hábil.

Sólo el 1% de la población es ambidiestra. Seguramente el motivo del uso de ambas manos de forma indistinta se deba a que no esté definida su lateralidad.

La investigación más reciente muestra que los niños que son «francamente» zurdos o diestros tienen una buena lateralización cerebral y no tienen dificultades con  la destreza motriz o el aprendizaje. Por otro lado, los niños ambidiestros (es decir, aquellos que usan ambas manos indistintamente para escribir) encuentran más dificultades en el desarrollo del aprendizaje y las habilidades motoras.

¿Qué debemos observa en la predominancia lateral de nuestro hijo? 

Lo más recomendable es observar los gestos más viscerales que culturales como coger el lápiz o cubiertos:

  •  Lánzale una pelota.
  •  Pide que abra la puerta con llave o picaporte.
  •  Las tijeras.
  •  Con qué mano se cepilla los dientes.
  •  Ofrecerle cartas y animándole a repartirlas
  •  Observa cuando se peina.
  •  Girar la tapa de un tarro.
  • Sonarse la nariz.

Para comprobar la dominancia del pie, ojo y oído:

  • Chutar una pelota.
  • Lanzarla a ras del suelo y que la pare con un pie.
  • Pedirle que salte a pata coja.
  • Hacer equilibrios apoyando un solo pie.
  • Pedirle que dé un salto y aterrice en un solo pie.
  • Pide al hijo que guiñe un ojo.
  • Mirar por un caleidoscopio, tubo,  o telescopio.
  • Pedirle al niño pegar la oreja para escuchar a través de la puerta.
  • Ofrecerle el teléfono para observar en qué oído se lo coloca.

]** Las anteriores indicaciones son orientativas, en caso de duda consultar a un especialista en Psicomotricidad.

Un niño puede presentar una lateralidad homogénea (mano, pie, ojo y oído izquierdo o derecho son los dominantes) o bien cruzada (cuando un niño utiliza la mano derecha pero tiene una dominancia de ojo izquierdo, o viceversa).

Debemos  prestar especial atención a lateralidad cruzada mano-ojo, o al ambidiestrismo porque con frecuencia se encuentran en  el origen de diversas dificultades en el aprendizaje y debemos considerarlo como un factor de riesgo.

«Si un niño es ambidiestro o presenta lateralidad cruzada, no me preocuparia si no existen otros problemas. Pero si existen signos de alarma, como TDAH o problemas de aprendizaje o de conducta, valdría la pena realizar una valoración de lateralidad». Dra. Alina Rodríguez, de la Universidad Uppsala, en Suecia

Si quieres ver el artículo en formato más sencillo , te recomiendo que leas https://activasumente.com/4-claves-para-saber-si-tu-hijo-es-diestro-zurdo-o-ambidiestro/